Nuestra experiencia en Abirradero

En estos últimos años, la cultura de la cerveza artesana parece por fin llegar a nuestras mesas.Cada tipo de cerveza artesana depende de su proceso de elaboración así como de las materias primas empleadas. España, con el tiempo, se ha convertido en una tierra “cervecera”. Prueba de ello son sus numerosas microcervecerías que se extienden a los largo del territorio y que nos ofrecen descubrir cómo se elaboran las diferentes cervezas a través de visitas guiadas.

Tras el interés surgido en Alimentaria 2018 y en ocasión de la próxima edición de Beer Attraction (Rimini-Febrero 2018), decidimos ir a visitar ABIRRADERO, el Brewpub y Cervecería del Instituto de la Cerveza Artesana (I.C.A.)

Se trata de una realidad italo-catalana nacida como start-up en 2003 por Daniel Fermun (Maestro Cervecero) y Nereo Garbin. Lo interesante de esta empresa es su natura polivalente: fabricación de cerveza, brewpub, catas y maridajes, eventos e incluso cursos de formación para apasionados y profesionales.

El Instituto de la Cerveza Artesana (I.C.A.), situado a tan solo 10 metros del brewpub, es el primer centro de I + D dedicado a la cerveza, la fábrica donde elaboran sus propias cervezas. Allí ofrecen cursos para particulares y visitas guiadas con catas. Además proponen cursos más especializados para emprendedores que se quieran animar a abrir sus propias microcervecerías. Así como también asesoran a nuevas marcas y a profesionales ya establecidos en el sector. La gran mayoría de estas microcervecerías cuentan con el sistema de elaboración de Cerveza Artesana Slow Beer: su propia marca patentada de maquinaria fabricada de acuerdo con la tecnología cervecera de última generación y que cuenta con la Conformidad Europea (CE), sello europeo que garantiza el cumplimiento los requisitos legales y técnicos en materia de seguridad.

En la barra de Abirradero tienen el récord con más tiradores de toda Europa: 40, y la mitad con cervezas hechas por ellos mismos. Además el equipo apuesta fuerte por la gastronomía, con unos marinados y maridajes que elevan la cerveza por encima de un simple fermentado. Hay una amplia oferta de tapas, tablas de embutidos, hamburguesas, sándwiches y postres caseros. Nos acompañó en la visita el Manager Gabriele Bettiato que nos explico todo el proceso de elaboración de las cervezas artesanales; desde la selección de maltas, maceración, filtración, cocción, tanques de fermentación, hasta la línea de embotellado y etiquetado.

Se nota escuchando hablar a Gabriele, tanto sus conocimientos sobre el universo de la cerveza artesana como su dedición y pasión por ella.

Durante la visita pudimos probar los diferentes ingredientes necesarios para realizar las cervezas de Abirradero: los diferentes trigos y maltas, los lúpulos utilizados para las cervezas con más cuerpo, más intensidad y con tendencia a ser amargas y con un efecto más relajante según la cantidad mezclado con la técnica del “dry-hop”. Una vez acabada la visita en la fábrica, llegó el momento de la cata.

El momento de la cata

Gabriele seleccionó personalmente cada cerveza que componía nuestra degustación, aconsejándonos el orden con que teníamos que beber ese abanico de cervezas explicando por cada una sus peculiaridades aromaticas y sensoriales. Después de la primera cata, decidimos quedarnos a cenar.

Preguntamos a Gabriele que nos indicara cuales platos según él podían ir combinados a los diferentes tipos de cervezas que estábamos degustando en ese momento. Lo que más nos sorprendió fueron los calamares cocidos en la cerveza Pink Gose (sour IPA),  hecha con maíz rojo de Perú y granadas, caracterizada por una suave nota ácida. Además, pudimos probar un exquisito rabo de toro con cerveza Quadrupel y el Birramisú, dos platos deliciosos que no pueden faltar en la lista de las cosas de probar en Abirradero.

Si amas la cerveza o simplemente tienes curiosidad en abrir tu palado a nuevos orizontes, no pierdas la ocasión de visitar Abirradero y vivir una interesante “cerve-gastro-experience”.

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