10 AÑOS ENDULZANDO GRÀCIA: LA HISTORIA DE LA PASTICCERIA DI GRÀCIA
Este año, La Pasticceria Di Gracia celebra una década de dulces, aromas y sonrisas en el corazón de Gràcia. Para conocer mejor su trayectoria y lo que hay detrás de cada pastel, hablamos con sus fundadores.
¿Cómo nació la idea de abrir vuestra pastelería en Gràcia?
Gràcia es mi barrio. Nuestro logo son los tres lirios de su bandera. Llevo ya 25 años viviendo aquí y me encanta. La idea de abrir una pastelería italiana nació para poder comer mis postres favoritos… jajaja… hace 10 años no había tantos.
Stefano, mi mejor amigo, que vive en Milán, me apoyó y ahora llevo la Pasticceria di Gràcia junto con el, Enrico, que en su vida profesional trabaja en la música y Luca el pastelero, que también es socio desde hace unos años.
Entre todos los dulces que hacéis, ¿cuál representa mejor vuestra identidad y qué historia tiene detrás?
Pues van a ser dos… La Pastiera Napoletana. Tanto Luca como yo somos originarios de Nápoles, y cualquiera que tenga algún vínculo con esta ciudad tendrá el recuerdo de la pastiera hecha por su madre o por una tía. La leyenda cuenta que es un postre creado directamente por los dioses para igualar en dulzura el canto de la sirena Parténope, que nadaba en el golfo y, cuando se hundió, dio origen a Nápoles.
Y el panettone, cómo no… aunque es originario de Milán, le debemos mucho a este postre navideño que se ha puesto tan de moda en todo el mundo y gracias al cual nos hemos hecho conocidos aquí en Barcelona.
Mantener la tradición de la pastelería italiana en Barcelona, ¿qué significa para vosotros en el día a día?
Pues decirle buenos días al barrio con un buen café cada día y un croissant italiano de verdad, y ver a las familias que el domingo vienen a buscar los bigné, las sfogliatella, los babá y los muchos productos que preparamos para el fin de semana.
Si tuvierais que resumir estos 10 primeros años en tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?
HACER FELIZ PERSONAS
En primer lugar, desde el inicio y aún hoy, recibir el agradecimiento de la clientela italiana por reencontrar los sabores de casa, que evocan recuerdos a menudo ligados a la infancia y a sus lugares de origen, es una enorme satisfacción.
Asimismo, ser agradecidos como embajadores de la tradición italiana aquí en Cataluña, por haber dado a conocer nuestra excelencia a los habitantes de esta ciudad, llena el corazón de alegría.
¿Qué creéis que hace que vuestra pastelería sea diferente de otras?
Luca, nuestro pastelero, ¡y todo el equipo! A él lo mueve la pasión por su profesión, pero también es una persona especial. Hace unos años recibió una oferta de trabajo y estaba a punto de irse con un conocido grupo en Madrid.
Después de valorar la idea de marcharse y con varias ofertas sobre la mesa, lo que le convenció para quedarse fue una frase: “si te vas, es como si fueras el capitán del Nápoles y el Real Madrid te quisiera fichar y tú dijeras que sí”.
Y así fue como decidió quedarse al mando del laboratorio y pasó de ser empleado a socio.
Gràcia es un barrio muy vivo. ¿Hay algún recuerdo con clientes o algún momento que os haya emocionado especialmente?
Jajaja, hay muchísimos, pero mira, justo antes de ayer… me robaron la moto (una Vespino antigua de los años 80, que se enciende a pedal y sin llave) y esa misma noche Giulio, un cliente amigo, se la encontró mientras volvía a casa en un callejón de Gràcia, la arrancó y me la trajo de vuelta a la pastelería…
Pero hay muchos más: desde unas clientas que le regalaron a una empleada bajita un escalón, como el de los niños para lavarse los dientes, para poder verle bien la cara ya que no llegaba a la barra; hasta un chico que durante casi un mes me envió una planta cada día hasta declararse… y muchas más cosas: postales que nos llegan de Japón, artículos de periodistas famosos que se reúnen aquí todos los miércoles a tertuliar porque somos su bar preferido… ¡y nosotros no lo sabíamos!
Este año celebráis vuestro décimo aniversario. ¿Cómo vais a celebrarlo y qué significa para vosotros?
¡Vaya, increíble, sí! Hacemos un fiestón este viernes con mucha música buena, músicos amigos y clientes, una gran tarta de cumpleaños y postres para todos.
Mirando hacia el futuro, ¿cuáles son los próximos sueños o proyectos para la pastelería?
A largo plazo, abrir un espacio sin gluten… pero bueno, poco a poco.
¿Hay alguna novedad, producto o colaboración que los clientes puedan esperar en los próximos meses?
¡Siii! Este verano tendremos granizados, pero hechos como antes, a pozzetto, sin granizadora: solo agua, azúcar y limón o almendra, como en Sicilia. Y este próximo invierno tenemos una colaboración con las abuelas de Gràcia para crear el postre del barrio… un proyecto que nos ilusiona muchísimo y con el que seguro nos lo vamos a pasar muy bien.
Una última pregunta: Si pudierais dar un consejo a alguien que quiere empezar su propia pastelería, ¿cuál sería?
Hacerlo bien es cuidarse. Como en el amor de pareja, el componente humano tiene mucho que ver. Mi consejo número uno sería: hazlo con alguien que te guste y con quien compartas tus principios.
Por distintas que sean nuestras opiniones sobre cómo hacer una cosa u otra, cuando nos reunimos los cuatro compartimos el mismo amor por la vida y por la pasticceria, como si fuera un hijo nuestro.








